Yo elijo ser feliz y ¿tú?

¿Qué son las emociones?

Según Enrique Fernández Abascal, 2012:
“Las emociones son un proceso psicológico que nos prepara para adaptarnos y responder al entorno. Su función principal es la adaptación.” Es la clave para entender la supervivencia.

Las emociones propias y las del otro, son percibidas por nosotros como un estímulo que produce una reacción, un cambio corporal, una expresión facial determinada, un cambio espiritual…porque somos una unidad indisoluble.

Las emociones están en la base de nuestro comportamiento diario.

Ellas marcan cómo enfocamos nuestra vida, cómo nos relacionamos con los otros, cómo resolvemos problemas, cómo nos comunicamos…cómo amamos…

Debemos aprender a gestionar nuestras emociones. Pero antes es necesario aprender a reconocerlas y saber qué función adaptativa cumplen y cómo podemos convertirnos en nuestros propios amigos o enemigos.

Vamos a citar las emociones básicas más fáciles de identificar y que tienen una función adaptativa fundamental. Ellas son:

La sorpresa: es una reacción provocada por algo imprevisto, novedoso o extraño.
Suele convertirse en otra emoción dependiendo de que la sorpresa sea  agradable o no.

El asco: es una emoción causada por la repugnancia que se tiene hacia alguna cosa.
Su finalidad es potenciar hábitos saludables. La hipersensibilidad, es decir, que casi todo me da asco, está asociada a trastornos tales como TOC.

Emociones negativas: la ira, la tristeza, el miedo y la ansiedad.

El miedo: es una emoción producida por un peligro presente e inminente: ataque -huida – parálisis.

La tristeza se caracteriza por un decaimiento en el estado de ánimo habitual de la persona, reducción de su capacidad cognitiva y conductual. Oscila entre la pena leve y la congoja propia del duelo o de la depresión.  Se presenta en situaciones de pérdida, daño o perjuicio. Personas con estilo explicativo pesimista, neuroticismo exacerbado.Su tono de voz puede ser muy bajo y monocorde.

Indefensión aprendida (Seligman1967): la persona se convence de que sus esfuerzos no sirven para nada y de que no domina la situación. Tiene un  gran sentimiento de frustración basado en su propia experiencia. Siente que el mundo está en su contra.

Tiene una distorsión de la realidad ¿por qué? Porque han perdido la confianza en sí mismo. Porque creen  que hagan lo que hagan nada va a cambiar.

La ira: Hobbes, “el hombre es un lobo para el hombre”.  La ira es un sentimiento que emerge cuando la persona se ve sometida a situaciones que le producen frustración o que le resultan aversivas. Genera conductas defensivas o de ataque.

La ansiedad: se caracteriza por la pro-acción. Permite anticiparnos ante una amenaza y actuar así con mayor eficacia. Sirve para prevenir. Está en la base de muchas patologías, por anticiparse a miedos irreales. Ej: ansiedad, trastorno distímico, fobias, etc.

Tu dolor es mi dolor:  Cada vez que recibimos a una persona en situación de vulnerabilidad, sabemos que está viviendo una situación difícil y su historia personal, lejos de ser alegre y motivadora, nos embarca en su tristeza y, de forma automática, su tristeza pasa a ser nuestra tristeza…De este modo, mientras escuchamos su discurso, el listado de emociones dolorosas que nos invade, se parece a una escalera sin principio ni final y, a medida que pasa el tiempo, parece que se van instalando en nuestro corazón, en nuestro pensamiento, en nuestra propia
filosofía de vida.¿Por qué nos pasa esto? ¿Por qué somos capaces de empatizar, de ponernos en el lugar del otro, de sentir su dolor, de compartir sus sentimientos de tristeza, ansiedad, depresión, miedo, ira, estrés…? 
Porque  el contagio de las emociones, es un proceso automático e inconsciente que se manifiesta a través de la comunicación no verbal.

Desde que nacemos imitamos las conductas indispensables para sobrevivir: ellas nos hacen pertenecer a uno u otro grupo, nos sirve para ir construyendo nuestra identidad. Hay muchos ejemplos en la naturaleza: sólo basta observar el rostro de una madre frente a la cara de dolor de su hijo, o cómo huyen en estampida los animales salvajes frente a las señales de alerta o peligro…

En el mundo de lo posible, nada es imposible…

La alegría: sentimiento positivo, que surge cuando la persona experimenta una atenuación en su estado de malestar. Cuando consigue una meta u objetivo deseado, o tiene una experiencia estética, o ve la sonrisa de un niño, o una escultura, etc. Las personas alegres suelen ser joviales. La alegría reduce los niveles de ansiedad y el enfado, favorece el desarrollo de conductas pro-sociales, tales como la cooperación o el prestar ayuda cuando nos la solicitan.
“una persona alegre es un trocito de cielo en la tierra”.

La felicidad es el bienestar subjetivo. Puede derivarse de la consecución de metas u objetivos en diferentes áreas de interés personal. No se limita a la búsqueda
de lo meramente placentero y agradable.

El apego seguro como base de la felicidad. Es la base de la salud mental y corporal.
por el contrarios, el apego inseguro: genera infelicidad.

Desde muy temprana edad comprendemos el lenguaje corporal de nuestros padres.

El sentido de pertenencia a un grupo, nos da protección y aumenta considerablemente las posibilidades de vivir.

El ser humano necesita de una figura de apoyo, de una red social, de personas realmente significativas que den sentido a su existir.

Somos interdependientes y desde que nacemos somos vulnerables y necesitamos del amor, del cariño, de la caridad, compresión de quienes nos rodean.

La felicidad se basa en la confianza y en la fe.La felicidad es una elección que hacemos diariamente.  No importa cómo fue nuestro pasado.
Hoy eliges Tú.

Las excusas no nos sirven para avanzar y menos para encontrar la felicidad.

Debemos centrarnos en aquellas personas o cosas que nos ayudan a potenciar la felicidad.

Procuraremos emprender este recorrido dispuestos a disfrutar y compartir sonrisas.

Debemos crear vínculos significativos con la familia, con los amigos, con los compañeros de trabajo…

  • Seremos tan felices como queramos serlo.
  • Manifestemos gratitud.
  • Cultivemos el optimismo.
  • Evitemos darles vueltas a las cosas. Evitemos las comparaciones sociales.
  • Cuidemos las relaciones sociales.
  • Propiciemos actividades que aumenten nuestro buen humor, como cantar, rezar, reunirnos con amigos, salir a caminar o hacer algún deporte.
  • Eliminemos o limitemos lo que nos aburre o desgasta como las luchas de poder, las críticas, la envidia…
  • Concentrémonos en lo que hacemos bien…
  • Seamos misericordiosos con ternura, cercanía, abrazos, comprensión…
  • Seamos providentes (pro-vida).
  • Evitemos que nuestras palabras se conviertan en dardos.
  • Procuremos tener expectativas realistas. Así veremos logrados nuestros sueños.
  • Repartamos dosis de alegría, mimos y caricias…Yo elijo ser feliz…y ¿Tú?
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